• Con riesgo de sus vidas, las mujeres realizan las tareas que el Estado ha abandonado: búsqueda, pegado de fichas y exigencia de acceso a fosas comunes
  • La marcha en Acapulco, encabezada por Socorro Gil y Patricia Retana, evidenció la falta de sensibilidad institucional y la urgencia de respuestas reales

Karla Galarce Sosa

Acapulco, Gro., 29 de agosto de 2025.- Cuarenta familiares de personas desaparecidas marcharon sobre la Costera Miguel Alemán en una caravana encabezada por Socorro Gil Guzmán, madre de Jhonathan Guadalupe Romero Gil, detenido-desaparecido por policías municipales en diciembre de 2018, y por Patricia Retana Ahuejote, madre de José Ismael Martínez Retana, desaparecido el 13 de agosto de 2017 en una discoteca de la zona Dorada.

En la víspera del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, las madres retaron al Estado con pega de fichas de búsqueda, mostrando fotografías y gritando consignas, para reclamar verdad y exigir justicia en un Guerrero marcado por décadas de desapariciones.

Durante el trayecto, que partió del Asta Bandera y concluyó en la glorieta de La Diana Cazadora, los colectivos encontraron a trabajadores del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) retirando fichas y fotografías de sus seres queridos que habían colocado en postes.

Las buscadoras provenientes de diferentes municipios de Guerrero, denunciaron que este acto refleja una falta de sensibilidad institucional y un intento de invisibilizar su lucha.

A lo largo del recorrido, las madres gritaron consignas, colocaron fotografías y exigieron justicia, atención, solidaridad y acompañamiento de quienes observaban el paso del contingente.

La fundadora de la colectiva Memoria, Verdad y Justicia, Socorro Gil Guzmán subrayó que los colectivos han asumido labores que deberían corresponder a las autoridades, desde el pegado de fichas hasta la exigencia de acceso a fosas comunes, mientras el Estado permanece ausente.

Advirtió también sobre la existencia de cientos de cuerpos no identificados en fosas comunes, como la del panteón El Palmar, y denunció que la falta de recursos institucionales impide su identificación.

Por otro lado, Patricia Retana, integrante y fundadora de la colectiva Fe y Esperanza de Encontrarles reiteró la necesidad de políticas públicas efectivas, que incluyan la identificación de cuerpos.

Las activistas señalaron la necesidad del fortalecimiento de oficinas municipales de búsqueda, como ocurrió en Morelos, que garanticen respeto y cumplimiento de los derechos de las familias buscadoras sin distinciones.